jueves, 4 de noviembre de 2010

Año 0. Día 79. Madrid.

Para contrarrestar un poco la crónica alegre y humorística de mi compy, vamos a escribir algo un poco más profundo:
Nuevos sueños han ido llenando el hueco del cambio durante estos tres meses. La decisión fue acertada en todos los aspectos, y quizá la mejor lección es que siempre es un acierto equivocarse, aun sabiendo que a veces incluso puedes acertar, y eso ya es todo un progreso hacia lo que llaman realización.
Todo comienza un día de sol en Madrid, durante el medio día. Me presentan en mi nuevo “trabajo”. Los miedos y las dudas se apoderan de mi, y entonces pienso en mi amigo, el que está en Edimburgo, él es un ejemplo de aventura, de valentía, de querer cambiar porque su idea de disfrutar la vida está muy lejos de lo que pase por aquí, en el extrarradio este de Madrid. Entré en el lugar donde me esperaban, un antiguo pabellón de baloncesto con más historia que gloria, recién reformado y donde estaban entrenando unos chicos… sí, parecían profesionales. Iba a entrenar en el mismo sitio que un equipo ACB, todo un paso hacia algo desconocido. Me esperaban un par de entrenadores, alguno ya conocido, y una panda de críos de los cuáles el 80% me sacaban una cabeza o más, qué enormes joder. Volvieron los miedo, y le di al botón de ayuda que hay en mi móvil, ese al que cuando llamas nunca te dice nada pero te lo dice todo, quizá consiga que siempre llegues tú sólo a la mejor respuesta posible… son muy grandes pero saben muy poco me dijo, tienen lo mismo que aprender que los demás. Hoy lo sé, y lo disfruto. El cambio ha resultado estupendo.
Como decía antes, los cambios siempre dejan un vacío en nuestro interior. Abandonamos cosas conocidas, situaciones que controlamos y lugares que nos podríamos recorrer con los ojos cerrados, y avanzamos hacia lo inesperado. Desde el principio supe que mi cuerpo me pedía ese cambio de aires, me lo estaba pidiendo a gritos desde hacía mucho tiempo. Y ahora lo tengo tan claro que quiero que esto sirva de ejemplo para todo aquel que busque algo, y que no sepa lo que es… sólo podría solucionarlo cambiando. Pues bien, el hueco enorme que dejó ese cambio, lo he llenado y con creces, pero no con mi nuevo club de baloncesto. Ahora puedo diferenciar, y con el baloncesto como mediador entre mis deseos y mis obligaciones, lo que quiero ser, lo que quiero vivir, de lo que hago a parte en mi vida. Vemos el baloncesto como parte de nuestro sufrimiento, como parte de las cosas que a veces no te dejan dormir por las noches. Yo sólo quería que esto fuese por ilusión, nada más. ¿Y con qué he llenado el hueco? Con cosas que verdaderamente importan, con detalles, con sentimientos… con vida.
Para la gente que crea en esto del “Karma” u otras creencias divino-destinadas, contaré un par de anécdotas resumidas, que me han ocurrido últimamente. A veces el ritmo de vida que llevamos nos hace olvidarnos de lo que de verdad nos llena de alegría e ilusión. A veces tenemos un sueño y durante ese momento sabes que quieres luchar por conseguirlo, pero después se te olvida apartado por los continuos ir y venir de ningún lado de cada día. Yo tenía un par de sueños olvidados. Una vez, hacía mucho tiempo, soñé que quería vivir una experiencia ganadora en el baloncesto, de esas veces que con todo en contra tú sigues luchando y al final, lo consigues. Un domingo de no hace mucho tiempo me desperté de una pequeña siesta para ir a un partido, sin ninguna expectativa más allá de las normales. Y cuando llegué me encontré con la oportunidad de cumplir ese sueño. ¡Se me había olvidado! Y ahí lo tenía, esperándome sin que yo hubiera esperado encontrarlo allí aquel día. Entonces la vida te muestra uno de esos detalles por lo que merece la pena estar atento. Fue una tarde maravillosa, y me hubiese gustado compartirla con todo el mundo en aquel momento. La próxima vez que crea que puede pasar espero estar más atento antes.
La segunda anécdota es igual que la anterior, igual en contenido aunque no en forma. Una vez tuve un sueño, soñé que encontraba algo que me hacía feliz, soñé que encontraba algo por lo que luchar, y un día volví a soñar con ello, no hace mucho. Y gracias al impulso del cambio no me desperté y esperé a seguir soñando otro día, me levanté y busqué la forma de cumplirlo, y lo encontré.
Otra vez el baloncesto ha sido el medio para mí, y espero que lo siga siendo para muchos otros que lo disfruten como nosotros.


lunes, 4 de octubre de 2010

Año 0. Día 66

El debut.
Muy buenas, arduos seguidores de nuestras correrías!
Al teclado, de nuevo, el señor Romero, para relatarles lo que fue el esperado debut en la Liga Escocesa de Baloncesto.

El acontecimiento se produjo hace ya diez días, pero os lo cuento ahora, en frío, recordando poco a poco, que sabe mucho mejor.
Y es que es la única forma de que, al contarlo, pueda añadirle un poco de humor al asunto; de haberlo escrito el mismo día del partido, seguramente el texto sería mucho más dramático y colérico!

Viernes 24, 19.00, pabellón deportivo de Musselburgh; comienza uno de los días más, cuanto menos, emocionantes desde que estoy en Edinburgh.
Entro en el pabellón y me encuentro a varios de mis compañeros charlando a las puertas de la pista, la cual está ocupada por...niños!
Les saludo rápidamente y me adentro en la pista. Deben de ser alevines, entre 10 y 11 años, dos partidos simultáneos, los equipos son mixtos, canastas mini....¡cómo mola!
Ya casi se me había olvidado lo que disfruto viendo basket mini, aunque sea como este... equipos sin entrenador, o, con entrenador puesto en el banquillo como un extra de cartón en una peli, sin dirigir, sin animar, sin involucrarse en el partido... niños haciendo toda clase de infracciones bajo el permiso de árbitros que tan sólo están allí para mantener las apariencias... en varias ocasiones tuve que contenerme para no dirigir  a esos mini-scottish...
Lo primero que pensé fue en ir a hablar con Brian Ramsey, el Deme de los Peregrines, y decirle que yo llevaba un equipo de esos...luego pensé que no sería más que complicarme para dejarme una pasta entre transporte, dinero que no me iban a pagar, y el que iba a perder por no trabajar en fines de semana...de modo que no hice nada, solo terminar de ver el 'partido'.

Más tarde nos tocaba a los mayores. Comenzamos en el vestuario con música para la ocasión bastante motivante, con el señor Marcos Hernández (el Juan Ángel escocés) farfullando a voces, y 'eligiendo' equipación. Mi nuevo dorsal fue el 10, que lucía en una camiseta enorme y a todas luces reusadísima, que más tarde tendría que devolver... pensé en hacerme una foto, pero la gente estaba tan concentrada, que no era plan de pedir a nadie que me fotografiara.

Comenzamos. Una rueda nefasta y sin estiramientos... bueno. El equipo contrario tenía toda la pinta de eso, de equipo, y comparado con nosotros, estaban a años luz. Yo ya empezaba a vislumbrar la tragedia, pero preferí dar un voto de confianza a mis compañeros, que empezaron ganando su primer partido una semana antes.
Así, empezó el partido, el que me devolvió a la realidad. Ni en Escocia son tan malos ni en Coslada somos la repera... el otro equipo era un señor equipo, propio de Liga Nacional de Madrid, bien estructurado, con recursos en ataque y muy bien posicionados tácticamente. Nosotros...éramos un equipo de Liga Local con motivados de gimnasio dando hostias y corriendo a lo loco... me sentía como el jugador más tranquilo y pausado del equipo...así que imaginaos.

Primer cuarto y vamos 5-30... nada que decir...nuestro entrenador, que a la vez es jugador, no tiene ni idea de por dónde le vienen o qué hacer. Defendemos en medio campo y atacamos a base de tiros lejanos y movimientos incomprensibles... no hay penetraciones, movimientos sin balón, o un simple contraataque.
Poco a poco, en el banquillo, me doy cuenta de que voy a jugar poco...o nada. Soy el sustituto del mejor del equipo, del Edu Pastor de los Peregrines, un tío maduro que ha jugado en la selección escocesa y que tiene a sus padres en la grada.
Por fin, a falta de un minutillo para el descanso, salgo, debuto, y lo hago más nervioso que nunca... el árbitro me tiene que colocar en el tiro libre...no digo más.
Me toca defender al Isaac Peral del equipo contrario, base veterano, bajito y con mucha visión. Lo primero que hace es dejarme tirado con una puerta atrás y anotar....shit!
Robo una bola y me voy en contraataque, pero el tipo que me la tiene que pasar me la da como si yo fuese Ussain Bolt...fuera...shit!!!!

Descanso...unas palabras de uno de nuestros bases en el vestuario, muy acertadas, no hay nada que hacer, vamos 40 abajo y seguramente ellos lleguen a 120 puntos, aprendamos, calmémonos y usemos este partido en un futuro.
Salimos un poco más enchufados y la sangría para, eso y que el otro equipo daba oportunidades a su segunda unidad.
5ª falta de Obey, salgo a jugar, perfecto. Primera defensa y, tras rebote, provoco una falta. Segunda defensa, me quedo sólo en 2c1 y provoco un error del ataque, good, sigamos así. Ansioso de tener mi primera buena opción en ataque y así estrename en la competición...hasta que...cambio...what!?
Duré dos jugadas en el campo, me cambian y me voy con gesto de duda-ira-impotencia. La gente me ofrece la mano pero paso. Me siento y refunfuño para mis adentros. Para mí el partido se ha acabado, y el baloncesto, y los Peregrines....

Se termina y me voy tras felicitar al contrario. Me ducho a toda leche y me largo. En el bus pienso en pros y contras de seguir en este equipo, y, mientras reflexiono, suben dos compañeros, uno tiene 18 años, es nuestro jugón, otro, 25, es más como yo. 
Hablamos durante todo el trayecto sobre el partido y el equipo, y me ayudan a decidirme.

Finalmente, les he dado otra oportunidad, al fin y al cabo, no podré jugar más, debido a que los partidos coinciden con mi trabajo, pero sí iré a entrenar.
El lunes pasado, en el último entrenamiento, el mister habla conmigo y me 'mima', sabedor de su error el viernes pasado. Me pregunta si jugaré el próximo partido, y se preocupa por mí.

Parece ser que tomé la decisión correcta, no obstante, no me puedo quejar, estoy jugando al baloncesto, hablando inglés y conociendo peña a la vez, no está mal, no!?

Ah ya, que queréis saber cómo fue el resultado final del partido, ¿no?, fijaos en estos tipos cuando lo vieron en el marcador:


Javi.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Año 0. Día 46


Pretemporada.

Muy buenas! seguimos informando desde este año 0, acercándoos un poquito nuestras sensaciones en esta época de cambios constantes.


Para quien no lo sepa, porque haya entrado en este blog de repente, o porque esté cotilleando el ordena de otra persona, nuestro club de baloncesto fue, es y será el CBC, es decir, Club Baloncesto Coslada.


Por diferentes motivos o circunstacias, este año 0 de nuestras vidas es el primero en muchos en el que no estamos involucrados en este club, ya sea como jugador, entrenador, delegado, aficionado, personaje que pasa por la sede de vez en cuando...Este año nos falta algo, y más a mí, viviendo tan lejos como estoy del club.

Ahora juego para otro equipo, los East Lothian Peregrines de Edimburgo, un equipillo con más ganas y motivación que otra cosa, pero que se defiende, y te ayuda a superar el 'mono' baloncestístico.
La temporada empezará pronto y os mantendré informad@s, no obstante, antes, querría dedicar unas líneas a algo que se echa en falta en esta época del año.

La pretemporada.

Como entrenador, la pretemporada es una de mis épocas preferidas del año. Ya tengas un nuevo equipo o el mismo de la temporada anterior, el hecho de volver a ponerte al mando de un grupo de jugadores es una sensación única. Volver a empezar con la ilusión del primer día, comprobar cómo son tus jugadores, o ver cómo han cambiado tras el verano...sus nuevas inquietudes, su nueva talla de zapatilla, sus nuevos compañeros...
Empezar a construir algo desde la base, o, más difícil, mantener un equipo unido con unos cimientos sólidos; apretar clavijas, realizar cábalas, investigar, probar, pensar...Planificar todo un año en unas semanas en las que estás pletórico, deseas comenzar cuanto antes, ver cuanto antes de qué serás capaz, cuál será el límite de tu equipo, hasta dónde llegaréis...
Nuevos jugadores, despedidas agridulces... gran cantidad de cambios que formarán parte de tu rutina pero que, temporada tras temporada, son diferentes, nuevos, listos para ser estrenados en un año que será mejor o peor, pero que será diferente e ilusionante.

Desde el punto de vista del jugador, la pretemporada puede ser una tortura, pero, para un entrenador, es apasionante, al menos desde mi punto de vista.
Todo para que al final el año se resuma en una pregunta: ¿entrará?


Algo así es este año 0... incertidumbre y duda, pero ganas, muchas ganas.

See ya!


Javi.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Año 0. Día 38

Pues sí, para empezar a escribir un diario de abordo no es muy conveniente empezar en el día 38...pero bueno así es esto, se empieza cuando a uno le dé la gana y punto.

¿Qué es un año 0?
Es cambio, fin, comienzo, giro de 359º que te permite empezar, valorar, reconocer, observar, y, sobre todo, aprender.
Es el final de una etapa y el principio de otra. En mi caso, fue el final de mi etapa de estudiante. Doscientosmil años estudiando, bajo una misma rutina, un mismo hábito; clases, exámenes, apuntes, peyas, 'yonohesidoprofe', 'semeolvidóenmicasa'... the end.
Al finalizar la carrera se presentaban nuevos caminos, ya sea seguir en la 'sopa boba' mediante el mítico máster, empezar a currar sin cobrar en uno de los muchos puesto-becarios que pueblan los nuevos licenciados... o... tirarse a por uvas; comenzar de cero, nueva ciudad, nueva casa, nuevos amigos, nuevo idioma... como si del juego de los Sims se tratase, empezar a crear tu nuevo camino, algo intermedio entre estudiante y trabajador que sólo se presenta una vez en la vida.
So, este es mi año 0, the beginning.

Mi aventurilla empieza en Edinburgo, ciudad escocesa que 'engancha' desde el primer día. Aquí tendré que aprender a 'ser mayor', a valerme, a saber valorar, actuar y pensar cada decisión de esta nueva pantalla en mi videojuego particular.

Para ello, me ayudaré de las herramientas con las que he contado en mi etapa anterior, siendo una de ellas fundamental para alcanzar el éxito: el baloncesto.
Año 0 como inicio, baloncesto como forma de comenzar, ayuda extra para familiarizar y socializarme con todo lo nuevo que me rodea; basketball as a way, as a brad new way, as my way.

Comenzamos! ya no hay marcha atrás; en este blog os iremos relatando aventurillas de nuestro nuevo camino, esperamos que os guste, y que nos guste! al fin y al cabo, es nuestra gran ocasión, disfrútala!
http://www.youtube.com/watch?v=raIxbKIF7eE

jueves, 2 de septiembre de 2010

Año 0. Presentación.

Hola a todos!

Para los que no nos conozcáis, somos Javi y Carlos. Este año empezamos una "nueva vida" fuera y dentro del baloncesto, y en este blog vamos a ir narrando algunas de nuestras experiencias. 

Sobre cómo el baloncesto puede ser el principio de algo muy distinto; el medio para llegar a lugares inesperados; o, quién sabe, el final de todo un camino. 

Veremos si os gusta... ¡ Let´s go !